domingo, 04 de enero de 2009

Tú eres el mismo,
y tus años no se acabarán.
Salmo 102:27.

El mundo pasa,
y sus deseos;
pero el que hace la voluntad de Dios permanece para
siempre.
1 Juan 2:17.

Todo tiene su tiempo,
y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Eclesiastés 3:1.

 


El dueño del tiempo

       «Cada segundo cuenta». Con estas palabras se abre, en Internet, un pequeño y absurdo juego titulado: «El reloj de la muerte». Usted da a la computadora su fecha de nacimiento, ella calcula la de su muerte según estadísticas e indica la cantidad de segundos que le quedan por vivir… ¡para animarle a vivir intensamente cada uno!

       «El tiempo es oro». Este dicho caracteriza a nuestra época en la que cada uno quiere aprovechar la vida de la mejor manera posible. No se debe perder ningún segundo. 

       Una temeraria sociedad de transportes urgentes aun tomó como divisa: «Los dueños del tiempo». 

       El único dueño del tiempo es Dios. Él es el único que no cambia, el Eterno, siempre el mismo. Él creó todas las cosas, incluido el tiempo. ¿Cómo ser dueño del tiempo? ¿Cómo ser librado del frenesí de la vida… antes que la muerte detenga nuestros proyectos? 

       Hay una única solución: demos lugar a Jesús en nuestra vida. Él venció la muerte y vive eternamente. Por la fe podemos estar unidos a él. Ya en la tierra cada segundo de la vida del creyente puede ser valioso, pleno, eficaz, y al mismo tiempo tranquilo, sereno. Para esto, busquemos la paz interior que Jesús nos da; sólo entonces sabremos emplear bien nuestro tiempo.


  


       El devocional diario, es editado por: "La Buena Semilla" 1166 Perroy (Suiza) © Copyright: Todos los derechos reservados. El texto enviado hoy es del día correspondiente al año pasado.  El texto del día de hoy puede leerse en nuestra página: LaBuenaSemilla.net  

       El equipo del ministerio Amen-Amen, Inc. se encarga de enviar este mensaje diariamente
por correo electrónico a 8.234 suscriptores.


       Recuerde que estamos para servirle con el fin de que usted consolide día a día mucho mas su relación con
Su Señor y Salvador Jesucristo, como a la vez ayudarle a usted a llevar el evangelio a todas las naciones.

       Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.   
Tercera carta de Juan, versículo 2.  



Tags: Salmo, 1Juan, Ecleasiastes

Escrito por Desconocido @ 14:01  | Cristianismo
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios