viernes, 02 de enero de 2009

¡Ay del que pleitea con su Hacedor!
Isaías 45:9.

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz (dijo el Señor).
Juan 16:33.

Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.
Proverbios 23:26.

 


Un contestatario

       Mayo de 1968. Francia se agitaba. Los jóvenes levantaban la voz y por todas partes soplaba un viento de polémica. En una sala del distrito 16 de Paris, cada noche los cristianos se reunían y anunciaban el Evangelio. El segundo día un grupo de jóvenes entró en la sala. Por su aspecto y modales se temía que fueran perturbadores. Fueron vigilados; pero no sucedió nada. Escucharon hasta el final de la reunión y salieron sin hacer ruido.

       La siguiente noche uno de ellos volvió. Era un muchacho alto y musculoso. Se dirigió al predicador y le dijo que quería seguir a Jesucristo y agregó que había recibido en su corazón el mensaje bíblico que había oído la noche anterior. Quería declarar su fe ante todos. Después de alguna vacilación se le concedió la palabra. Se escuchó a este muchacho, quien aún ayer sólo soñaba con violencia. Dio media vuelta, cambió de amo. Escogió a Jesús, su Salvador. Comprendió el juicio que Dios emitió sobre él, diciendo: –Eres un pecador culpable ante mí; así no te puedo recibir. El muchacho lo aceptó. También oyó el mensaje de la gracia divina que dice: «Amé tanto al mundo que di a mi Hijo a fin de que todo aquel que cree en él tenga vida eterna», y lo creyó.

       En ese período de inestabilidad social, su vida tomaba un sentido. Afuera, todavía reinaba la agitación, pero la paz llenaba su corazón.


  


       El devocional diario, es editado por: "La Buena Semilla" 1166 Perroy (Suiza) © Copyright: Todos los derechos reservados. El texto enviado hoy es del día correspondiente al año pasado.  El texto del día de hoy puede leerse en nuestra página: LaBuenaSemilla.net  

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       Recuerde que estamos para servirle con el fin de que usted consolide día a día mucho mas su relación con
Su Señor y Salvador Jesucristo, como a la vez ayudarle a usted a llevar el evangelio a todas las naciones.

       Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.   
Tercera carta de Juan, versículo 2.  


Tags: Isaias, Juan, Proverbios

Escrito por Desconocido @ 8:25  | Cristianismo
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